Tome control de las circunstancias
Cuentan de dos niños que iban por el campo, los dos llevaban armas. Vieron una serpiente que pasaba y decidieron matarla, pero al instante que uno de ellos levantó el arma para matarla, la serpiente lo mordió en una mano, por su puesto, él mató la serpiente. Inmediatamente soltó el arma y empezó a succionar la herida hasta que el veneno salió completamente.
Esa es una persona que toma control de las circunstancias, es decir que no se deja dominar y perder por completo el control de sus actos. La actitud contraria sería coger el arma y darle a la serpiente hasta hacerla pedacitos y mientras tanto el veneno recorre por las venas.
Es importante succionar la herida, perdonar para que el odio no nos envenene y finalmente no acabe con nuestra vida. Decía Mark Twain “El perdón es la fragancia que desprende la violeta en el tacón que la ha pisado”. Hay muchos seres humanos que siguen guardando resentimientos por cinco, diez, quince, o veinte años, viendo en casi todo momento la imagen de la persona que los ofendió.
Aprender a tomar control de las circunstancias es un proceso que nos puede llevar hasta hacernos personas que reflejamos paz interior. Matín Luther King: decía: “La medida suprema de un hombre no es donde se encuentra en momentos de comodidad y conveniencia sino donde se encuentra en momentos de reto y de polémica”.
