SOMOS PRIVILEGIADOS , LO TENEMOS TODO
Dios tomó forma de mendigo, bajó al pueblo, fue a visitar la casa del zapatero y le dijo: señor tengo mis sandalias rotas y quiero que me haga el favor de arreglarlas . El señor indignado le dijo, estoy cansado de que todo mundo venga a pedir y nadie da, además yo necesito un millón de dólares para ser feliz y así no los voy a conseguir. El mendigo le respondió, yo puedo darle el millón de dólares, pero a cambio de sus piernas. El zapatero respondió, para que un millón de dólares sino voy a poder caminar. El mendigo le dijo nuevamente, yo le puedo dar cinco millones de dólares, pero a cambio de sus manos. El zapatero respondió, para que cinco millones de dólares si no voy a poder trabajar y no voy a poder ver por mi familia. El mendigo le dijo por tercera vez, yo le puedo dar diez millones de dólares pero a cambio de sus ojos. El zapatero respondió, para qué diez millones de dólares si no voy a ver a mis amigos, a mi esposa y a mis hijos. El mendigo dijo finalmente: “QUE FORTUNA TIENES Y TODAVÍA NO TE HAS DADO CUENTA”.
Muchas veces permitimos que las dificultades o problemas que se nos presentan, nos hundan en la desesperación y todo lo vemos gris; perdemos fácilmente el optimismo con que debemos vivir y la alegría que le da color a la vida. Dicho fenómeno nos lleva a olvidar que somos unos aristócratas de la creación, que la fortuna que tenemos es abundante y que tenemos muchas razones para ser felices. “Ser feliz no es un derecho, es una obligación”, si no somos felices le estamos amargando la vida a todo el mundo. Seamos felices hoy mismo, no posterguemos, disfrutemos de todo lo que nos hace grandes.
